Esta curiosa anécdota me ocurrió no hace mucho:
Salí a dar un paseo en una lluviosa tarde de invierno, cuando al pasar por un pequeño resguardo de la lluvia, me pareció ver un hombre entre los cartones tumbado en el suelo, cosa que al principio no me pareció raro y al pasar por su lado ni le miré.
Pero esa misma tarde estando todavía en la calle, recibí una llamada de mi madre diciendo que mi abuelo se había muerto y que mis padres habian acudido al velatorio me fui para casa corriendo ,cuando pasé por al lado del mismo hombre que vi antes le di mi sudadera para que no pasara frío y me sentí mejor conmigo mismo.
Esto me ayudo a ser mejor persona y a tener un amigo más.
Cuando
nos pasan cosas que nos afectan tendemos a ser menos arrogantes y a
querer ayudar a personas para sentirnos mejor con nosotros mismos como
en este caso por ejemplo, yo pienso que cuando ayudamos a alguien que
nesecita ayuda también nos ayudamos a nosotros mismos a ser un poco mas
humanos y cercanos a la sociedad.
¿Acaso tu nunca te has sentido mejor después de ayudar por ejemplo a tu abuela?
Hay muchas formas diferentes de dar y recibir ayuda.
A veces sólo necesitamos unas palabras de ánimo.
Otras
veces necesitamos que nos orienten o nos den una nueva perspectiva
sobre las cosas. La ayuda puede ser algo muy específico e inmediato,
como apoyo para llevar a cabo unas tareas en concreto. O puede ser más
duradera, como recibir terapia para sobrellevar una situación personal
difícil.
Jose Luis Moreno
No hay comentarios:
Publicar un comentario