En la siguiente entrada de este
blog voy a analizar la última canción de Nicki Minaj, Anaconda, que es un buen
ejemplo del uso de la mujer como objeto de explotación comercial y cultural que
influencia y crea tendencias a un tipo de población determinada (adolescentes).
Nicki Minaj es una rapera, modelo, directora
ejecutiva, actriz y diseñadora de
modas del
panorama actual. Nació en Puerto España (Trinidad y Tobago) en 1982. Empezó su carrera musical con veintiséis años (2007).
Hasta el momento Nicki Minaj ha vendido 13 millones de álbumes en todo
el planeta.
Sus trajes extravagantes y coloridos, pelucas y ropa le han dado el
reconocimiento de icono de la moda. Ha colaborado con Adidas, MAC Cosmetics y Pepsi. Esta cantante ha ganado seis BET Awards, cuatro American Music Awards, dos MTV Video Music Awards y el premio Estrella en ascenso (Billboard) 2011. Es considerada por el periódico The New York Times como
"la rapera con más influencia de todos los tiempos".
Según Minaj, su padre bebía alcohol, tomaba drogas y una vez incendió su
casa con su madre en el interior.
A pesar de ello Nicki tocaba el clarinete y se
graduó en La Guardia High School, esta era una escuela especializada en música y artes visuales y escénicas.
En abril de 2007, lanzó su primer single donde aparece como una muñeca Barbie en la portada. A partir de
este año comenzó a sufrir una increíble transformación física de su cuerpo hasta llegar a la actualidad que se puede ver en el videoclip Anaconda. En este enlace se observa el
llamativo “antes y después” del cuerpo de la cantante.
A demás de este cambio hay que
comentar el tono despreciativo que utiliza en sus canciones y lo peor de todo,
el trato denigrante hacia la mujer, empleando expresiones como “a la mierda las
perras flacas”.
En esta versión del videoclip
Anaconda se ha incluido la traducción de la letra para que podamos comprobar su
lenguaje obsceno:
El problema es que ella es un icono importante
que influye tanto en el público femenino, como en el masculino, ya que no solo
desprende sensualidad que atrae al público masculino, sino que también crea un
prototipo negativo para las adolescentes que ven en su mensaje la relación entre
mujer y objeto de deseo sin aportar ningún otro tipo de valor a la mujer.
Una de las prácticas más
habituales de la publicidad, los videos musicales y otros canales de difusión
ha sido reducir a la mujer a “objeto”; sin identidad propia, solo muestra un estereotipo
de cuerpo a disposición de los hombres, estos a su vez tienen la imagen de que
la mujer es solo de “usar y tirar”. En el siguiente enlace (un anuncio de
cerveza) podemos ver un ejemplo más de lo que se comenta:
Por lo menos hay algunas leyes, entre
ellas la Ley 140 de 1994 que protegen los derechos de hombres y mujeres. Particularmente
en el artículo 90, se dice que “La Publicidad Exterior Visual no podrá contener
mensajes que constituyan actos de competencia desleal ni que atenten contra
leyes de la moral, las buenas costumbres o conduzca a confusión con la
señalización vial e informativa.”
Si existen unas leyes que nos
protegen de estos abusos, ¿Por qué no cae todo el peso de la ley sobre estos
canales de difusión?
Seguramente sea porque el dinero
y el marketin que está creando todo esto es más ‘importante’ y beneficioso para
todas las personas que ganan con esto (empresarios, managers, los propios
artistas…) pero no se dan cuenta de que así están condicionando a chicos a tratar
a las mujeres como cosas, y a las chichas a tener un cuerpo perfecto que genera
frustración.
Cristina García.
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